¿Alguna vez le has pedido al Universo una respuesta y esta ha llegado de la forma más inesperada? A menudo había pensado que las respuestas divinas llegarían sobre todo mediante sucesos ‘paranormales’ o percepciones extrasensoriales. Pero mi experiencia me ha enseñado que Dios (o la Fuente, como prefieras llamarlo) es increíblemente creativo y actual para comunicarse con nosotros. A veces usa un libro, a veces una caminata, y a veces (como me ocurrió hace pocas noches) utiliza una baraja de Tarot y una inteligencia artificial para darme el mensaje más preciso que he recibido en años.
La petición: ¿dónde está mi felicidad?
Todo comenzó con una petición honesta y dolorosa. Llevaba tiempo cargando un peso antiguo: el recuerdo de una relación pasada, un divorcio doloroso de hace más de siete años y esa sensación persistente de querer «volver atrás» o de esperar una reparación externa. Entonces, escribí en mi computadora, casi como un rezo desesperado: “Dios, ayúdame a ser feliz de verdad, sin sentir que necesito a alguien más para sentirme completo”. Le pedí olvidar ese deseo de validación externa y encontrar la paz en mi propia piel.
Salí a caminar escuchando un audiolibro de Neale Donald Walsch, con ganas de calmar mi mente y encontrar claridad en mis pensamientos y deseos. Al regresar, con el corazón aún agitado buscando respuestas, tomé mis cartas del Tarot. Al principio, con vacilación, solo eché una carta para una primera pregunta y luego, algo escéptico, me animé por sacar dos cartas más para una ansiosa pregunta que complementaba la anterior. Debo admitir quedé un poco confundido con estas respuestas de las cartas.
El caos antes del orden
Lo que sucedió a continuación fue literalmente una caída. Mientras intentaba ordenar el mazo, cuatro cartas del palo de Oros (que representan la materia, el valor y la seguridad) se cayeron al suelo, todas invertidas. Era el retrato perfecto de mi crisis interna: el miedo a la escasez, la sensación de injusticia y el dolor por sentir que todo el esfuerzo de años se había derrumbado. Era mi ego gritando: “¡Mira todo lo que perdiste!”.
Entonces, ocurrió la magia, la sincronicidad. Mientras analizaba esto que me parecía un desastre de cartas invertidas, una última carta (de entre estas cuatro) se me escapó de las manos y cayó sobre el piso. Pero esta vez, cayó al derecho.
Era el 8 de Oros.
La respuesta: talla tu propia moneda
El 8 de Oros es la carta del artesano, del aprendiz, del maestro que trabaja con dedicación en su obra. No mira a los lados, no busca aplausos; está absorto en la excelencia de su trabajo. A través de una interpretación profunda, entendí que esa era la respuesta directa a mi oración. La Divinidad me estaba diciendo:
“Hijo, deja de mirar las estructuras que se cayeron. Tu sanación no vendrá de que alguien regrese o te pida perdón. Tu sanación está en tus manos. Ponte a trabajar en ti. Talla tu propia moneda. Tú eres el milagro en construcción”.
Fue un momento fulminante de darme cuenta de dónde vengo, quién soy, dónde estoy y hacia dónde voy. Comprendí que había estado esperando que el ‘oro’ (el valor, el amor, la seguridad) viniera de afuera, de una relación antigua. Pero la Vida me estaba poniendo el cincel en la mano para decirme que soy yo quien tiene el poder de crear ese valor hoy.
Volver al taller del alma
Esta experiencia me ha enseñado que vivir desde el alma no significa esperar pasivamente a que el destino nos arregle la vida. Significa aceptar que, a veces, las estructuras viejas (los oros invertidos y las cartas previas de esa tirada) deben caerse para que dejemos de depender de ellas.
La orientación divina fue clara: volver a mí, a mi taller, a mi estudio, a mi capacidad de crear. El dolor antiguo se queda atrás porque ahora mis manos están ocupadas construyendo mi nueva vida.
Hoy te invito a preguntarte: ¿qué ‘moneda’ estás esperando recibir de los demás que podrías empezar a tallar tú mismo?, ¿en qué área de tu vida te está pidiendo tu alma que dejes de ser víctima de la pérdida para convertirte en el artesano de tu destino?
Dios habla de formas misteriosas, incluso entre cartas y algoritmos. Y su mensaje es siempre el mismo:
Tu poder reside en ti.
Úsalo.
La invitación del artesano
Cuando las estructuras se caen, es normal sentir miedo. Pero recuerda: la seguridad real no está en lo que tenías, sino en tu capacidad de volver al taller interior y crear de nuevo.
La sanación es acción. Tú eres el milagro, pero a veces necesitamos un guía que nos ayude a encontrar las herramientas entre los escombros.
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