Eres una emanación perfecta de la vida. Y yo también. Y también él y ella, y todos lo somos. Por eso, no hay nadie más especial que nadie, pero tampoco menos especial que nadie. A ti, a mí y a todos nos corresponde (re)descubrir la esencia de amor de la que provenimos, que es igual de valiosa y maravillosa en todos nosotros.
¿Estás dispuesto a abrazar el ser esencial de todos nosotros como aquello que nos anima y nos moviliza? Abrazar tu esencia es abrazar la mía y la de cada uno de nosotros. Abrazar tu esencia es acoger y cobijar la verdadera naturaleza de todo y de todos. Abrazo tu ser, abraza mi ser, abraza el ser de todos los que están a tu alrededor, abraza el ser de la Vida misma. Siéntelo con todo tu cuerpo, tu mente, tu alma, tu consciencia, tu espíritu, tu energía, o como quieras llamarlo. Abrázanos y abrázalo todo.
Solo déjate guiar por la inteligencia de tu corazón en ese abrazo. Y brilla, brilla, brilla en ese abrazo, deja que emane esa luz del Amor desde tu corazón. Permítele iluminar cada momento de tus días. Permítete recibir la luminosidad que emana también de otros corazones, aunque a veces esos otros corazones estén un poco acorazados. Tú podrás sentir la luz del Amor de la Vida provenga de donde sea si procuras a cada instante habitarte desde esa Luz, si te dispones a ser guiado por el Amor, sin resistencias, sin temores, sin suspicacias. Solo entrégate al Amor, a tu Amor, a su Amor, a nuestro Amor, con la seguridad de que incluso más allá del tiempo, te estará guiando, me estará guiando, nos estará guiando.

Deja un comentario